Os dejo un pequeño extracto de redes y justo debajo toda la entrada que he escrito
Ocurre, existe y no es una leyenda. El problema es que para las barbaridades que se realizan en el entrenamiento ocurre poco. El motivo de escribir un poco sobre el tema es por un reciente caso en el que he podido ayudar, identificando su posible existencia y referir a la persona a urgencias. Siempre es buena ocasión para revisar y repasar el tema ¿no?
¿Qué es?
La rabdomiolisis es un síndrome clínico caracterizado por la destrucción de tejido muscular estriado y el vertido del contenido intracelular del mismo que cursa con dolor muscular por miositis, pérdida de fuerza y edema muscular. Se caracteriza pro la elevación muy importante de creatinquinasa, mioglobina, lactato deshidrogenada y puede provocar importantes complicaciones, fundamentalmente renales. En función de las cifras de CK, siempre superiores a 5000 UI/l, que se encuentran en el inicio del cuadro la rabdomiólisis se clasifica en ligera y severa (referencia). En casos severos de rabdomiólisis, podrá ocasionar complicaciones graves como insuficiencia renal aguda, arritmias cardiacas o coagulación vascular diseminada (referencia)
En todas las referencias se indica que es una condición infravalorada e infradiagnosticada que puede tener consecuencias muy graves. El problema de infravalorar o incluso desconocer esta condición es que puede retrasar la necesidad de acudir al médico, ya que desconoces su posible gravedad. Existe en el deporte, es decir, en deportistas con entornos competitivos (referencia). Es importante saberlo, ya que se se instaura la creencia que el deportista ya ha generado adaptaciones que le protegen y no es así. Falta de descanso, uso de fármacos o tóxicos pueden crear un entorno favorecedor y oculto para que puede hacer que aparezca. En mi etapa de preparador físico profesional pronto me percate que los deportistas, sobre todo jóvenes, someten a su cuerpo a un estrés elevado al intentar tener una vida acorde a su edad. Salidas nocturnas, alcohol y noches sin dormir generalmente encubiertas que compaginan con sesiones de entrenamiento intensas. La comunicación con el deportista es muy importante para anticipar estos problemas. El entrenamiento disminuye el riesgo de desarrollar rabdomiolisis, pero en ausencia de aclimatación al calor, sudoración profusa, falta de reposición hidroelectrolítica adecuada y elevada temperatura ambiental, puede afectar incluso a deportistas entrenados (referencia)
Por otro lado tenemos a la población no deportista. En la que sin conocer que tipo de capacidad adaptativa y de respuesta al ejercicio se somete a sesiones de «alta intensidad» y de «darlo todo». Aquí tenemos que destacar que jamás una persona bajo la supervisión de un profesional debería llegar a estos niveles. Es de primero de carrera saber que si no se conoce la respuesta de la persona al ejercicio «más no es mejor». Quien se la quiera jugar que o haga, pero que no sea por desconocimiento.
3 claves para aprender algo al respecto
Es evidente que si quieres controlar y entender al respecto debes estudiar la literatura y buscar información correcta. Como sabes este blog es simplemente una forma de dar toques de atención a ciertas cosas que veo. Y si, conozco casos que se han complicado.
¿En qué consiste?
Al final es simple, se produce un daño muscular desmedido. Y ese daño muscular satura nuestra capacidad de gestión provocando una situación de estrés metabólico

¿En qué contexto ocurre?
Realización de un ejercicio físico excesivo, intenso, rápido, nuevo y en personas nóveles en la práctica de ejercicio, desencadena diferentes alteraciones que por sí solas o en combinación, precipitarán esta patología (referencia). PERO AQUÍ ESTA LA CLAVE. ¿Qué es excesivo, intenso y rápido?. Por todo ello es necesario ajustar la dosis, siempre con un margen de seguridad que garantice no someter a la persona a riesgo, más aún cuando no conocemos su respuesta.
Tengamos en cuenta que cuanto más tejido corporal participa en la misma sesión mayor riesgo. Aunque puede ser compartimentar, si agredimos a más tejido muscular a la vez más riesgo aparentemente.
Los trabajaos con alto componente excéntrico per se, con aumento de la fase excéntrica o centrados en el fase de cambio (CEA) aumentarán el daño muscular.
¿Qué sienten las personas?
Se sienten mal. El problema es que hemos acostumbrado a las personas a que unas agujetas de muerte, o el dolor corporal es «normal». En mi experiencia, la línea entre un dolor muscular referido elevado y un problema es muy pequeña. De hecho es probable que en ocasiones estemos ante una Rabdomiolosis ligera (pero infradiagnosticada porque no vamos a ningún lado). En general hay una sensación desagradable que se prolonga mas de 48-72h y no cesa. Pero independientemente de que exista dolor local en algún grupo muscular la sensación es general, de encontrarse mal y en ocasiones con sensación de «estar enfermo». El color oscuro de la orina implicaría una sospecha importante, pero no es necesario ni ocurre siempre.
¿Cómo evoluciona?

Es difícil anticipar cuál será la respuesta, ya que dependerá de la persona y del grado. Pero la recuperación no es en unos días. Lo grave pasa en unos días, pero los niveles permanecerán alteradas semanas. Simplemente para que puedas hacerte una idea y tener una visión más general, apunto dos referencias con estudios de caso donde puedes ver los niveles de diferentes parámetros bioquímicos
Exercise-Induced Rhabdomyolysis: A Case Report and Literature Review

















