Ejercicios isométricos para reducir la tensión arterial

Ciencia
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Manu Martin

Especialista Ejercicio Físico

Aunque por sí mismo haya mostrado beneficios en la reducción de la tensión arterial, no implica que tenga que ser la forma elegida

El trabajo isométrico a veces puede cobrar un valor importante cuando las posibilidades de movimiento son reducidas. Aunque por si mismo haya mostrado beneficios en la reducción de la tensión arterial no implica que tenga que ser la forma elegida para hacerlo. Todo debe contextualizarse. He tomado como referencia el estudio publicado en 2024 por Edwards (ver aquí) para poder contarte algunos aspectos importantes y bien fundamentados

¿Como se entrena de forma isométrica para reducir la tensión arterial?

Se han utilizado varios protocolos de ejercicio isométrico en las investigaciones, con diferentes modos de aplicación y parámetros. Si bien no se ha establecido un protocolo único de referencia, la mayoría de las investigaciones sobre el entrenamiento con ejercicio isométrico (IET) han utilizado un protocolo de dinamómetro de mano (handgrip), generalmente realizado al 30% de la contracción voluntaria máxima (MVC).

Sin embargo, también se han investigado otros protocolos:

  • Extensión bilateral de piernas (leg extension): típicamente aplicada a una intensidad del 20% de la MVC o del 85% de la frecuencia cardíaca máxima (HRpeak) utilizando un dinamómetro isocinético. Este modo es considerablemente menos accesible debido al equipo especializado que requiere.
  • Sentadilla isométrica en la pared (wall squat): investigaciones más recientes han demostrado la eficacia de esta variación, utilizando una prueba incremental para establecer umbrales de intensidad individualizados del 95% de la HRpeak. También está surgiendo evidencia sobre la efectividad de protocolos de sentadilla en la pared prescritos por la tasa de esfuerzo percibido (RPE), lo que presenta un enfoque de prescripción más práctico.
Imagen tomada del artículo original

Independientemente del enfoque, los protocolos más comúnmente estudiados requieren un tiempo de compromiso de aproximadamente 11 a 20 minutos por sesión. Las sesiones suelen consistir en 4 series de contracciones de 2 minutos, con intervalos de descanso de 1 a 4 minutos, y se realizan con una frecuencia de 3 veces por semana durante al menos 3 semanas.

El protocolo tradicionalmente recomendado de 4 series de 2 minutos a las intensidades discutidas rara vez se ha cuestionado y se basa en trabajos originales. Se fomenta la investigación que pruebe nuevos protocolos de IET contra los protocolos tradicionales. Un estudio comparó el protocolo tradicional de handgrip al 30% de MVC (4 × 2 min) con un protocolo novedoso al 60% de MVC (8 × 30 s), reportando reducciones significativas en la presión arterial en ambos.

En resumen, los protocolos de ejercicio isométrico utilizados incluyen principalmente el handgrip al 30% de MVC, la extensión de piernas al 20% de MVC o 85% de HRpeak, y la sentadilla en la pared al 95% de HRpeak, típicamente realizados en sesiones de aproximadamente 11-20 minutos, 3 veces por semana, durante al menos 3 semanas. El protocolo de handgrip es el más estudiado, pero la sentadilla en la pared parece prometedora en términos de magnitud de la reducción de la presión arterial.

¿Qué mecanismos fisiológicos explican las mejoras?

Imagen extraída del estudio. Es de acceso gratuito

Los mecanismos fisiológicos que subyacen a los efectos antihipertensivos del Entrenamiento con Ejercicio Isométrico (IET) son complejos y aún no se comprenden completamente, pero la evidencia actual sugiere que implican principalmente adaptaciones en el sistema vascular, que resultan en una reducción de la resistencia periférica total (TPR). Dado que a menudo se observa poco o ningún cambio en el gasto cardíaco (Q̇) después del IET, la disminución de la presión arterial parece depender fundamentalmente de la reducción de la TPR.

A continuación, se describen los mecanismos fisiológicos clave implicados:

  • Adaptaciones Vasculares:
    • Mecanismos locales dependientes del endotelio: El IET puede mejorar la función endotelial tanto en las arterias de conducción como en las de resistencia, particularmente en los vasos sanguíneos de los músculos entrenados. Esto se manifiesta en una mayor dilatación mediada por flujo (FMD), posiblemente debido a la hiperemia reactiva post-contracción y al aumento del estrés de cizallamiento, lo que estimula la producción de óxido nítrico (NO). El NO es un potente vasodilatador y tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
    • Control vasomotor neural: El IET podría inducir una reducción en el tono vasomotor, lo que contribuye a la disminución de la TPR. Aunque la evidencia sobre la actividad nerviosa simpática muscular (MSNA) después del IET es contradictoria, algunos datos sugieren una disminución del tono vasoconstrictor.
    • Remodelación vascular estructural: Las intervenciones de IET de mayor duración podrían conducir a cambios estructurales en los vasos sanguíneos, lo que explicaría efectos sostenidos en la presión arterial incluso después de un período de desentrenamiento. Un estudio a largo plazo (1 año) mostró una reducción significativa de la TPR como mecanismo principal de la disminución de la presión arterial . Se ha hipotetizado que estos cambios estructurales involucran la síntesis y degradación de colágeno y elastina, proteínas clave en la estructura y rigidez arterial.
  • Adaptaciones del Sistema Nervioso Autónomo Cardíaco:
    • El IET puede mejorar el control autonómico cardiovascular, lo que se refleja en un mejor equilibrio simpático-vagal y un aumento de la sensibilidad del barorreflejo (BRS). El barorreflejo es un mecanismo crucial para la regulación de la presión arterial, y una mayor sensibilidad puede mejorar la estabilidad de la presión arterial y reducir su variabilidad.
    • En algunas poblaciones, especialmente en hipertensos medicados, el IET puede llevar a una reducción de la frecuencia cardíaca en reposo, posiblemente mediada por mejoras en el tono vagal.
  • Adaptaciones Cardíacas:
    • Se han observado pequeñas mejoras en el volumen sistólico (SV) después del IET, posiblemente debido a cambios favorables en la estructura y función cardíaca (como mejoras en la deformación longitudinal global y la fracción de eyección del ventrículo izquierdo) como consecuencia de la reducción de la poscarga y la mejora del llenado ventricular (precarga). Sin embargo, estos cambios en el SV generalmente no se traducen en cambios significativos en el Q̇.
  • Inflamación y Estrés Oxidativo:
    • El IET ha demostrado ser capaz de mejorar los marcadores inflamatorios, como la interleucina-6 (IL-6), aunque estos efectos pueden depender del estado de medicación del individuo. También se han reportado reducciones en el estrés oxidativo. Estos cambios podrían estar relacionados con la mejora de la función endotelial y la mayor disponibilidad de NO. Sin embargo, algunos estudios sugieren que la reducción de la presión arterial con el IET podría ocurrir independientemente de cambios consistentes en estos marcadores.

Es importante destacar que estos mecanismos pueden interactuar y su contribución relativa a los efectos antihipertensivos del IET puede variar según las características de la población estudiada (por ejemplo, edad, sexo, estado de salud, medicación) y el protocolo de entrenamiento utilizado. Se necesita más investigación para dilucidar completamente estos mecanismos y comprender mejor cómo optimizar el IET para el manejo de la hipertensión.

¿Es mejor el ejercicio isométrico que el ejercicio cardiovascular para reducir la tensión arterial?

El principal problema aquí es que es difícil comparar dosis de ejercicio concretas. No olvidemos que los estudios no determinan si debes hacer uno u otro. Si no el valor de cada uno por separado. No podemos olvidar el potencial global de cada uno y la elección de la modalidad dependerá de diferentes factores.

La eficacia del Entrenamiento con Ejercicio Isométrico (IET) en comparación con el ejercicio aeróbico es un área que requiere más investigación directa. Si bien algunas evidencias sugieren que el IET puede producir reducciones en la presión arterial (PA) iguales o incluso mayores que las observadas con las recomendaciones de ejercicio actuales (que generalmente se centran en el ejercicio aeróbico y dinámico de resistencia), los datos comparativos directos son limitados y a veces conflictivos.

Aquí se presenta un resumen de lo que las fuentes indican sobre esta comparación:

  • Potencial del IET: El IET ha surgido como una intervención novedosa eficaz con evidencia consistente de reducciones de la PA que, en algunos casos, son superiores a las reportadas con los modos de ejercicio tradicionales recomendados por las guías. Meta-análisis sugieren que las reducciones medias de la PA con IET son mayores que las observadas con las pautas de ejercicio actuales e incluso mayores o similares a las de la monoterapia antihipertensiva estándar.
  • Comparaciones Directas Limitadas: Existen datos directos limitados sobre los efectos comparativos del IET frente al ejercicio aeróbico tradicional en la PA y otros parámetros cardiovasculares relacionados. Las características distintivas de estos modos de ejercicio dificultan las comparaciones precisas, principalmente debido a la ausencia de parámetros estandarizados en variables clave del entrenamiento como el volumen y la intensidad.
  • Evidencia Mixta de Estudios Comparativos:
    • Un estudio encontró reducciones similares en la PA y la velocidad de la onda del pulso entre el IET de agarre manual y la caminata enérgica aeróbica.
    • Un trabajo preliminar , con una muestra pequeña, sugiere que el entrenamiento aeróbico podría ser superior al IET de agarre manual.
    • Un ensayo a mayor escala observó mayores reducciones en la presión arterial sistólica (sBP) con el IET de agarre manual, pero la presión arterial diastólica (dBP) se redujo significativamente y se observaron cambios en la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) diurna solo con el entrenamiento aeróbico. Sin embargo, las diferencias entre los dos modos no fueron estadísticamente significativas.
    • Un estudio contradictorio informó que el entrenamiento aeróbico redujo significativamente la PA en reposo y la sBP ambulatoria de 24 horas, pero no se observaron cambios en la PA con el IET de agarre manual, lo que contradice la literatura científica más amplia y generó críticas metodológicas. Un análisis posterior de este ensayo mostró reducciones significativas en la sBP aórtica central en el grupo de IET, aunque este análisis no tenía la potencia estadística adecuada .
  • Otros Factores de Salud: El IET parece eficaz para reducir la PA, pero hay poca o ninguna evidencia sobre su efectividad para mejorar otros factores de riesgo tradicionales como la capacidad aeróbica máxima (VO2), el colesterol o el control del peso, áreas donde el ejercicio aeróbico suele tener un impacto más significativo.
  • Combinación con Ejercicio Dinámico: Un estudio comparó el entrenamiento de resistencia dinámico, el IET de agarre manual y su combinación en hombres hipertensos tratados. La reducción neta de la sBP fue de -8 mmHg, -5 mmHg y -11 mmHg, respectivamente, en comparación con el grupo de control. Solo el grupo de entrenamiento de resistencia dinámico mostró resultados estadísticamente significativos, pero las comparaciones pareadas no revelaron diferencias significativas entre los tres grupos, lo que hace incierta la superioridad del entrenamiento dinámico sobre el IET.

En conclusión, si bien el IET muestra una promesa significativa para la reducción de la presión arterial, incluso con potencial para ser más eficaz que las recomendaciones generales de ejercicio (que a menudo incluyen ejercicio aeróbico), la evidencia directa que compara la eficacia del IET con el ejercicio aeróbico es limitada y los resultados son mixtos. Se necesitan ensayos futuros a mayor escala que comparen directamente el IET (tanto de agarre manual como de sentadilla en la pared) con el entrenamiento aeróbico para determinar su eficacia relativa en diferentes poblaciones y para diversos resultados cardiovasculares. La investigación futura podría incluso considerar evaluar la no inferioridad en lugar de la superioridad al realizar tales comparaciones. Además, es importante considerar que el ejercicio aeróbico puede ofrecer beneficios más amplios para la salud cardiovascular más allá de la reducción de la presión arterial.

Manu MArtin posa para una foto con manos en la cintura
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