Como entrenador y asmático, tuve muchos problemas de joven por un diagnóstico muy tardío. Es un tema que estudio mucho y teniendo en cuenta la prevalencia (1 de cada 4 jovenes) deberíamos conocer mas sobre el tema. Aquí tienes 5 insights relevantes para saber más del asma cuando somos pequeñitos. Cada punto incluye una explicación detallada y un resumen práctico. Espero que te sea útil.
Como siempre, basado en ciencia
Estudio: «Effect of age on exercise-induced bronchoconstriction in children and adolescents with asthma» por Motomura, C., et al.
Mi objetivo: Extraer conclusiones prácticas para que los entrenadores puedan identificar y manejar mejor a los atletas jóvenes con asma y posible broncoconstricción inducida por el ejercicio (BIE).
Insight 1: La Edad Modifica los Indicadores y la Percepción de la BIE (Broncoconstricción Inducida por Ejercicio)
El hallazgo principal del estudio es que los predictores y la experiencia de la BIE son diferentes en niños (<12 años) y adolescentes (≥12 años).
- En niños (<12 años): La severidad de la BIE (medida por la caída del FEV_1, si no sabes lo que es lee abajo en este punto*) se asocia fuertemente con la inflamación de las vías respiratorias (FeNO) y, de manera crucial, con la percepción de falta de aire (disnea) después del ejercicio.
- En adolescentes (≥12 años): La severidad de la BIE también se asocia con la inflamación (FeNO), pero no con la disnea. En su lugar, se correlaciona con su función pulmonar basal (el porcentaje predicho de FEV_1 antes del ejercicio).
Resumen para el Entrenador:
No se puede evaluar a un niño y a un adolescente de la misma manera. En los más pequeños, la queja de «me falta el aire» es una señal de alerta muy fiable de un episodio de BIE. En los adolescentes, esta queja no es un indicador seguro; pueden estar sufriendo BIE sin sentir una disnea desproporcionada, o viceversa.
*Si no sabes que es la FEV_1
De forma sencilla, el FEV1 es la cantidad de aire que una persona puede expulsar con fuerza en el primer segundodespués de haber llenado sus pulmones por completo.
Sus siglas en inglés significan «Forced Expiratory Volume in 1 second», que se traduce como Volumen Espiratorio Forzado en el primer segundo.
Piénsalo con una analogía simple:
- Imagina que tus vías respiratorias son una pajita ancha. Si soplas con fuerza a través de ella, saldrá una gran cantidad de aire muy rápido al principio. Esto sería un FEV1 alto y saludable.
- Ahora, imagina que por el asma o la broncoconstricción, esa pajita se vuelve muy estrecha. Aunque soples con la misma fuerza, saldrá mucho menos aire en el mismo primer segundo. Esto sería un FEV1 bajo.
Por lo tanto, el FEV1 es una medida fundamental para saber cuán obstruidas o «cerradas» están las vías respiratorias. En el estudio, una «caída del FEV1» significa que el ejercicio provocó que las vías respiratorias se estrecharan, permitiendo que saliera menos aire en ese primer segundo crucial.
Insight 2: En Niños (<12 años), la Disnea es un Indicador Clínico Fiable
El estudio demostró que los niños con BIE reportaron una percepción de disnea significativamente mayor después del ejercicio en comparación con los niños sin BIE. La correlación entre la caída del
FEV_1 y la puntuación de disnea a los 5 minutos fue estadísticamente significativa.
- A los 5 minutos post-ejercicio, los niños con BIE tenían una puntuación media de disnea de 2 (en una escala de 0 a 10), mientras que los niños sin BIE tenían una puntuación de 0.6. La diferencia fue muy significativa.
Resumen para el Entrenador:
Si un niño menor de 12 años se queja de falta de aire de forma notable después de un esfuerzo, se debe tomar muy en serio como un posible signo de BIE. Es una señal directa para que el niño descanse, use su medicación de rescate si está prescrita y para comunicarlo a los padres y al médico.
Insight 3: En Adolescentes (≥12 años), la Disnea NO es un Indicador Fiable
A diferencia de los niños, en los adolescentes no hubo diferencias significativas en la percepción de la disnea entre aquellos con BIE y aquellos sin BIE. Incluso, los adolescentes sin BIE pueden experimentar una mayor sensación de falta de aire que los niños sin BIE. La BIE en este grupo no se asoció con la disnea.
Resumen para el Entrenador:
No se puede confiar en la queja de falta de aire para detectar BIE en un adolescente. Un atleta adolescente podría estar experimentando una contracción de sus vías respiratorias sin quejarse de una disnea severa. Es crucial estar atento a otros signos como tos, sibilancias, o una bajada de rendimiento inesperada y no asumir que «si no se queja, está bien».
Este fue mi problema. No tenia esa disnea, pero nadie se percataba de mi tos. Este síntoma, Tos referida a asma se incluyo más tarde com parte de los síntomas del asma.
Insight 4: En Adolescentes, una Peor Función Pulmonar Basal Aumenta el Riesgo de BIE
En el grupo de adolescentes, una menor función pulmonar antes de empezar el ejercicio (expresada como
FEV_1% predicho) se asoció significativamente con una mayor caída del FEV_1 después del ejercicio. Esto sugiere que en los adolescentes, los cambios estructurales o la cronicidad del asma juegan un papel más importante en la BIE que en los niños.
Resumen para el Entrenador:
Aunque como entrenador no se mide la función pulmonar, este dato es clave para la comunicación con el equipo médico. Un adolescente asmático cuya función pulmonar basal (según su médico) no es óptima, tiene un mayor riesgo de sufrir BIE, independientemente de cómo se sienta. Esto refuerza la importancia de un buen control del asma con la medicación pautada por el médico.
Insight 5: La Inflamación de las Vías Respiratorias (FeNO) es un Factor Común en Ambos Grupos
Tanto en niños como en adolescentes, un nivel más alto de FeNO (un marcador de inflamación eosinofílica en las vías respiratorias) se asoció con una mayor severidad de la BIE. Esto indica que, independientemente de la edad, la inflamación subyacente del asma es un motor clave para la BIE.
Resumen para el Entrenador:
Este es un recordatorio fundamental de que la BIE no es un evento aislado, sino una manifestación del asma mal controlado. La mejor estrategia de prevención es asegurar que el atleta siga su tratamiento antiinflamatorio de base (como los corticosteroides inhalados) según lo prescrito por su médico. Un buen control de la inflamación es clave para poder realizar ejercicio de forma segura.

















